Buscar este blog

miércoles, 1 de enero de 2014

La identidad personal: una historia inacabada desde la libertad que caracteriza una existencia condicionada. (3ª parte)


Lo que el ser humano es. El debate naturaleza-medio y los presupuestos de toda ética y filosofía política (III).



La identidad personal: una historia inacabada desde la libertad que caracteriza una  existencia condicionada.


                                                                      
Sartre y Foucault en una manifestación durante los años 60

A pesar de la importancia de los avances científicos en la comprensión de determinados rasgos conductuales, nada de ello afecta a lo que puede decirse acerca de la identidad humana, aventurar nada de lo que el ser humano es y qué es lo que debería ser. Podemos  decir, por ejemplo, que aunque los impulsos agresivos estén genéticamente marcados en un individuo determinado, este siempre dispondrá del suficiente margen de libertad para controlarlos y canalizar esa energía hacia diferentes cursos de acción u objetivos. La elección y decisión será responsabilidad suya. Eso es lo relevante.

Respecto a la extendida tesis de un supuesto egoísmo presente en la naturaleza de cada ser humano, hay que tener en cuenta que las neurociencias también han corroborado que el cerebro es social, que el individuo se hace con los otros; con lo que,  insospechadamente, la idea del apoyo mutuo como constitutivo del ser humano, planteado desde la Antigüedad (y en Rousseau o Marx, aunque desde planteamientos diferentes entre ambos) también explicaría la relación entre las condiciones estructurales en las que se forja la vida humana, sus necesidades, y aquellas que surgen en cada momento histórico y en cada circunstancia particular. Precisamente, en este sentido, sí que podemos hablar de unas estructuras similares para lo que cada persona en concreto decida ser; unos rasgos universales y formales que permiten la identificación de la humanidad y el reconocimiento del proyecto de cada  individuo y cada cultura: la libertad, la sociabilidad, la indigencia de la existencia. Es la estructura antropológica de lo que J.P. Sartre llama la condición humana.