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sábado, 8 de noviembre de 2014

El debate naturaleza-medio y la identidad humana como presupuesto de toda ética y filosofía política.



Artículo publicado en la revista El Búho, revista de la Asociación Andaluza de Filosofía (AAFI)

Resumen:  La relación entre la importancia del medio o de la propia naturaleza biológica del ser humano como explicación de lo que el ser humano es, se vuelve a plantear cada vez que nuevos estudios aportan facetas hasta el momento desconocidas. Los exitosos libros del psicólogo evolutivo S. Pinker han venido a divulgar algunos de los estudios sobre los genes o el cerebro humano alumbrados recientemente, reavivando el viejo debate entre lo natural y lo adquirido. Por otro lado, incomprensiblemente, aún perviven concepciones acerca de la naturaleza humana que tanto las ciencias, como gran parte de los saberes filosóficos y humanísticos, habían dejado de considerar. Pero lo que llama la atención del debate es que apenas se ha tenido en cuenta que lo decisivo en la identidad humana es el resultado de las propias elecciones, las que cada individuo decide y del proyecto en el que incardina su vida. Limitada por las estructuras de cada tiempo histórico y por su circunstancia, la condición humana consistiría en una existencia que se hace a sí misma.

Para leer el artículo, pinchar sobre el enlace:

http://elbuho.aafi.es Francisco del Río


martes, 5 de noviembre de 2013

Lo que el ser humano es. El debate naturaleza-medio y los presupuestos de toda ética y filosofía política (1ª parte)




En toda visión del mundo siempre se presupone lo que el ser humano es.

El debate acerca de la caracterización de lo que es la naturaleza humana, si cabe hablar de tal cosa dada la primacía del medio donde se desenvuelve, o en qué medida son las estructuras histórico-sociales quienes conforman la identidad humana, se repite cada vez que nuevos estudios ponen de relieve alguna dimensión del ser humano que resultaba poco conocida.

En algún tiempo, incluso, se le ha tratado de restar importancia o, al menos, se ha obviado dicho debate. Pero lo cierto es que no hay teoría ética o filosofía política que no presuponga una concepción de lo que el ser humano es. Y eso es lo que provoca la recurrencia de dicho debate cuando se producen esas investigaciones o estudios.

Hoy podemos admitir que a todo ser humano, por el hecho de serlo, le es inherente el reconocimiento de su dignidad. Pero saber en qué consiste tal dignidad, nos genera más dificultades. Intuitivamente pensamos que cuando nos hieren o nos utilizan, cuando se aprovechan de nuestra persona, se está degradando nuestra propia dignidad. Y, en efecto, siguiendo la tradición ilustrada y kantiana, podemos entender que se respeta la dignidad del ser humano cuando  este no es considerado como un medio para otros fines, porque ello, entonces, lo convertiría en un instrumento o mercancía; y como toda mercancía, sometida a un valor intercambiable o precio. Respetar la dignidad consistiría, entonces, en considerar al ser humano siempre  como un fin en sí mismo. En consecuencia, esa dignidad, inalienable, tendría que expresarse en unos derechos reconocidos universalmente y que supondrían una barrera infranqueable para quien pretendiera utilizar a cualquier ser humano para sus fines particulares. Este principio universal, defendido desde las éticas formal-kantianas, no deja de presentar ciertas dificultades a pesar de que intuitivamente parece asumible en, al menos, nuestra cultura occidental.